Hospitales, clínicas y residencias son edificios de riesgo extremo, donde evacuar no siempre es posible. Pacientes encamados, sedados o dependientes requieren protocolos asistidos y sectorizados. La sincronización total entre sistemas de detección, compartimentación y evacuación permite alertas inmediatas, control del humo y activación automática por zonas, evitando evacuaciones innecesarias que agraven el riesgo clínico. Además, asegura la continuidad del servicio sanitario y facilita la intervención de bomberos. Cumple con RIPCI y NFPA, protegiendo vidas en entornos críticos. En estos edificios, la seguridad no consiste en “salir corriendo”, sino en detectar a tiempo, confinar y proteger.